Sexualidad sana, parámetros éticos

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Babytuto

24 de septiembre de 2014

¿Qué queremos decir con “estar sano” en materia sexual? ¿Implica no tener alguna disfunción? Cuando hablamos de salud, ¿queremos decir algo más que no tener un malestar? La expresión “salud sexual” hace referencia a todas aquellas capacidades, habilidades y competencias que nos permiten vivir plenamente nuestra sexualidad, cuidándola y gozándola. La sexualidad sana se vincula a los conceptos de información, toma de decisiones, responsabilidad, auto y mutuo cuidado, así como también a valores como el respeto, la dignidad, la armonía, la libertad y el bienestar. Una persona sexualmente sana será aquella que posea los conocimientos y habilidades para tomar decisiones en materia sexual, realizando acciones en los momentos en que se encuentre preparado, siendo capaz de elegir, de negociar, de decir "no" y de pedir ayuda cuando lo necesite. Darnos cuenta de esto conlleva reconocer el valor de la formación y la educación sexual para nuestros hijos e hijas. Un hombre y mujer sexualmente sanos serán capaces de buscar armonía y bienestar en sus encuentros sexuales, se cuidarán y cuidarán al otro en la intimidad. Actuarán en base al consenso y respetarán las diferencias de preferencias y gustos, sin caer en situaciones de explotación, sumisión o agresión. La libertad de expresión sexual, que también es un signo de sanidad, no debe ser confundida con una satisfacción inmediata de todos los deseos. Más bien, debiese verse como la cualidad que nos permite buscar un “espacio propio”, un espacio íntimo donde es posible mostrarse vulnerable y entregarse al placer con aquel que hemos elegido como nuestro amante, en un ámbito de exclusividad y confianza. La integridad es otro elemento de la salud sexual. La sexualidad debe incorporarse a la complejidad del ser humano total: una sexualidad no integrada en el individuo ocasiona generalmente malestares y/o problemas. Por último, la responsabilidad se asocia a esta noción, siendo el valor social por excelencia. Ser responsables no sólo se traduce en un compromiso con los otros, sino también con uno mismo en términos de autocuidado y gestión del riesgo en materia sexual. La salud sexual implica, en síntesis, en lo más simple y básico, apreciar el propio cuerpo, practicar conductas de auto y mutuo cuidado, informarse y saber tomar decisiones. También involucra interactuar recíprocamente con todos los géneros y orientaciones de modo respetuoso y apropiado, acordar relaciones sexuales consensuadas y disfrutar de la sexualidad a lo largo de la vida y de acuerdo a sus posibilidades. Sexo y mujer Renata Ortega - Terapeuta sexual y de pareja Centro Meridiano - Medicina china para la salud de la mujer www.centromeridiano.cl  sexualidad sana

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