Reflujo infantil y por qué se produce

Es común que algunos padres se asusten cuando observan que después de comer su bebé vomita la leche con un desagradable olor agrio, se trata de reflujo, una condición normal.

Este es un problema frecuente, que padece más de la mitad de los lactantes menores de seis meses y se produce, principalmente, por factores anatómicos del tubo digestivo, como un estómago muy pequeño, un esófago más corto o una alimentación muy líquida.

¿Por qué se produce?

Para entender cómo se produce el reflujo, es necesario explicar que el esfínter esofágico inferior es una “válvula” que se abre para permitir el ingreso del alimento hacia el estómago y se cierra para impedir su salida.

Cuando este esfínter no funciona bien, tanto el alimento como los jugos gástricos suben por el esófago, incluso hasta a la boca”, explica la Dra. Paulina Canales, gastroenteróloga infantil.

Este evento puede ocurrir varias veces al día, pero habitualmente se trata de episodios cortos que no producen mayores complicaciones digestivas o extra-digestivas.

Cuando el reflujo se produce por la inmadurez del aparato digestivo, el problema debería acabar espontáneamente a los seis meses.

Para evitar el reflujo, se recomienda que una vez que el lactante se haya alimentado, sea acostarlo de lado con una inclinación de 30º (subir entre 10 y 15 centímetros la cabecera de la cuna).

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