Tu historia, tu experiencia: Yazmin Pizarro.

Soy Yazmin Pizarro y, a lo mejor, mi historia es muy típica, pero igual me atrevo a escribirla debido a que muchas mamás de mi edad deben estar pasando por lo mismo, o bien, pasarán por lo mismo en algún momento.

Tengo 43 años y decidí quedar embarazada a los 35, pero no lo conseguí. Recién a los 38 pude tener a mi primer hijo después de mucho tratamiento médico.

En esa época trabajaba en una empresa Minera Norteamericana, me pagaban bien y tenía un puesto empoderado (según lo que decían mis jefes), por lo cual, nunca me quisieron dar un ascenso. Excusas, pero como dicen en faena, “vivo en las termas de agua dulce en Santiago”. Por lo tanto, mientras la paga permitiera solventar para tener a mi hijo, el resto era música.

Tengo 2 títulos profesionales universitarios y un postgrado.

Bueno, al principio yo no quería tener hijos como las nuevas generaciones de madre, en donde no le damos importancia, o bien el mundo de hoy en día no transmite la relevancia del conocimiento que eso entrega a las personas.

Luego, por peticiones reiteradas de mi madre (que en paz descanse) y por mi edad, decidí ser madre soltera. Teniendo una pareja estable empecé mi hermosa historia.

Y así fue como traje al mundo, después de mucha lucha médica, laboral, etc. a mi primer hijo, Ignacio. Hoy tiene 5 añitos. Él es el corazón de mamá como le digo a veces, quién me enseñó; paciencia, empatía, que siempre hay que luchar por alguien. El ser que te conmueve cuando logra algo tan básico como a decir papá o mamá, o como cuando dejó su tete, cuando te pide permiso para ir al baño.

Después te das cuenta, que pasa el tiempo y debes retomar tu vida laboral normal (que ya no es normal). Una reunión en la empresa con jefes pasa a segundo plano cuando tu hijo tiene bronquitis aguda y estás en urgencias. Pero la suma de esas cosas, pasan la cuenta y los reemplazos de las nuevas generaciones también.

Luego, todos quieren ser amables contigo y, uno está tan necesitado de apoyo en algunos momentos como madre, que no se da cuenta que la empresa sigue siendo empresa y la madre profesional, ya no es la mejor opción profesional, más bien, es un problema.

Después de 3 años, quedé embarazada de mi segundo hijo, Gonzalo. Esto fue el gatillante de mi vida laboral. Me reemplazaron en un 100%, ya tenían 2 personas nuevas contratadas, a quienes me hicieron enseñar en mis prenatales. Todo para preparar mi partida. Me quitaron los perfiles del sistema indicando que había modernizaciones y me congelaron en mi puesto, finalmente estando con fuero maternal, trataron de negociar conmigo mi salida, la cual rechacé debido a que la pandemia podía dejar a mis hijos desprotegidos. Nada de esto terminó.

Me encontraba con licencia médica, pero llegó el día de término y me enviaron la carta de despido, usando el art. 161 “necesidades de la empresa”, apelé a tribunales laborales, ya que no correspondía porque yo estaba con una nueva licencia (que doctor hizo por continuidad de la anterior), pero el juez, sin mayor análisis, indicó que existían 10 minutos de diferencia entre el envío de la carta en Correos de Chile y la llegada de la licencia por el médico al email de Recursos Humanos de la empresa, por lo tanto, no se acogía el reclamo.

Esto fue un balde de agua fría, para mí, una madre profesional con 15 años de trayecto en una empresa norteamericana. Cuando decidí ser madre, me trataron así, incluso la justicia chilena. Ahora solo queda la apelación, la cual, es mi siguiente opción para que la ley chilena me apoye.

Este tiempo con mis hijos, ha sido de oro puro, realmente he aprendido con ellos paso a paso cada uno de sus avances. La pandemia también me ha ayudado a estar alerta, a prevenir, a ser cuidadosa con ellos, a ver más allá peligros en el hogar, a mantenerlos a salvo en la salud y a mí, a estar viviendo una segunda etapa, viendo la vida de otra forma y, esperando a ser nuevamente la exitosa profesional que era, pero ahora con una sólida familia.

Bueno, espero que sea una historia que les agrade leer.

Es una experiencia cierta, vivida y contada por una profesional de mayor edad. Hoy soy feliz, aunque sin trabajo… y aun creo en la justicia chilena.

Yazmin Pizarro.

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