Piercings y lactancia

Es muy normal hoy en día tener un Piercing en cualquier parte del cuerpo, pero hay uno que otro que puede generar alguna “molestia” para realizar ciertas actividades, como, por ejemplo: amamantar

Hoy les comentaremos sobre los Piercings en el pezón, que estéticamente son muy lindos, pero que con el paso del tiempo pueden generar ciertos “problemas”.

Antes que todo, si te preguntas ¿podré dar de comer a mi hijo/a? la respuesta es sí, no hay ningún inconveniente con realizar esta acción, así que no te preocupes por eso, pero si debes tener en cuenta ciertas cosas, por ejemplo: Cada vez que tu bebé tenga hambre, deberás retirar el Piercing o es muy probable que tu pequeño/a se sienta incomoda/o y no quiera tomar leche.

Diferentes estudios han demostrado que las perforaciones pueden causar infecciones y este tipo de perforación es muy probable que pueda generar esto, debido a que cada vez que tengas que retirar el Piercing, luego tendrás que volver a colocarlo en su lugar… Imagínate esto en todo momento y lugar. Esto podría generar una posible infección en el lugar y obviamente, no podremos dar de comer en la zona afectada.

Otras personas que ya han pasado por esto, se dieron cuenta que también sale leche por los orificios en donde se encuentra el Piercing, lo que puede producir un aumento en la salida del líquido, por lo que nuestro bebé podría ahogarse por el exceso de leche (no será en modo cascada, pero si habrá un poco más de lo normal)

De todas formas, cada cuerpo es distinto, también hay personas que notaron un bajo flujo de leche, debido a un menor flujo sanguíneo. Todo debido a las terminaciones nerviosas que tiene el pezón y que son traspasadas por el Piercing.

Quizás, nos queda cuestionarnos la siguiente pregunta es ¿mantengo este Piercing o simplemente me lo quito?