Señales de que mi hijo está listo para dejar los pañales

Los niños suelen estar listos para dejar los pañales a partir de los dos años de edad aproximadamente, algunos un poco antes y otros un poco después. Se establece la edad de los dos años porque es el período en que el niño comienza a buscar su independencia y querer hacer las cosas por sí solo, alcanza su madurez física, mental y emocional para dejarlo.

Aprender a dejar el pañal es un proceso que requiere de habilidades y madurez por parte del niño, así que no será algo que haga de la noche a la mañana. Será un aprendizaje paulatino hasta que, por fin, esté listo.

Para que no apures a tu hijo ni tampoco lo dejes de estimular cuando sea necesario, una buena idea es estar pendiente de las señales que da tu propio hijo indicándote que ya está listo para dejar los pañales.

Aquí te dejamos los signos más claros para que te guíes.

1. Llega solo hasta el baño

Ya camina y corre perfectamente y es capaz de llegar solo hasta el baño o el lugar de su pelela. Para facilitarle este proceso deja la pelela de fácil acceso para el niño. Si tienes una casa de dos plantas mantenle una pelela en cada planta para que el trayecto que tiene que recorrer no sea tan largo, recuerda que tu hijo aún no controla el tiempo entre el momento que le da ganas de ir al baño y el momento en que llega. Además, si tu hijo está jugando o está muy entretenido con algo, no sabrá priorizar si ir al baño o quedarse jugando, si el baño está muy lejos priorizará su juego.

2. Madurez del control de esfínteres

Si el niño consigue mantener por 2 a 3 horas totalmente seco su pañal se puede decir que ha alcanzado madurez del control de sus esfínteres. Puedes, por ejemplo, estar pendiente del pañal durante las siestas del niño en el día. Asegúrate de que duerma con un pañal seco y que al levantarse siga seco. Esta es una clara evidencia que ha comenzado a controlar los esfínteres mientras duerme.

3. Se esconde cuando quiere defecar

Comienza a tener el sentido de la privacidad y buscará aislarse cuando quiere hacer pipí o popó sobre su pañal. Verás que se agacha y se esconde de forma muy cómica, algunas veces simplemente quita la mirada o cierra los ojos y esa es su forma para él o ella de esconderse de los otros.

4. No le gusta estar sucio

La pulcritud es también un rasgo característico de que el niño dejará pronto el pañal. Sin embargo, los padres deben colaborar en este aspecto los meses previos a cumplir los dos años. Para hacerlo los padres deben buscar cambiar al niño cada vez que se haga pipí o popó, de esta forma se incomodará cuando no lo han cambiado. Para este objetivo puedes ayudarte con los pañales reutilizables, ya que son pañales de tela menos absorbentes que los pañales desechables y esa es una buena característica para un niño que comienza a entrar en la etapa de dejar los pañales. Al sentirse incómodo con un pañal húmedo de tela comenzará a avisarte de que se siente sucio y cuando lo haga llega el momento de ayudarlo a usar su pelela.

5. Tiene agilidad para subir y bajar su ropa interior

El mismo niño comienza a tirar los pañales o su ropa interior hacia afuera o hacia abajo cuando siente la necesidad de hacer pipí. Para estos casos ayúdalo con los pañales de entrenamiento y explícale cómo bajarlos y subirlos. Los pañales de entrenamiento están diseñados para simplificar el proceso de dejar los pañales, permitiendo que el niño se acostumbre a la ropa interior. En algunas ocasiones, el niño no alcanzará a bajar el pañal de forma correcta pudiendo mojarlo con algunas gotas de pipí. Esto es normal y no es necesario reprenderlo por eso, ya que no solo está aprendiendo a controlar esfínteres, también está poniendo en práctica la habilidad de usar sus manos como pinza para bajar y subir su pañal.

6. Entiende conceptos básicos

El niño es capaz de entender conceptos básicos de lugar como aquí, allá, arriba o abajo. Emite señales no verbales de incomodidad como agarrarse sus partes cuando quiere ir al baño, cruza las piernas, se encoge o tiene en su cara una expresión de angustia cuando le da ganas de ir al baño. También utiliza códigos para hablar como pipí, caca, mamá, ayuda, etc. Son palabras básicas que tienen que tener un significado claro para él y ser bien entendido por su cuidador.

7. Es capaz de seguir instrucciones de pocos pasos

El niño debe estar en la capacidad de seguir instrucciones simples para poder entender los pasos que tiene que seguir para lograr hacer sus necesidades en la pelela. Al hacer pipí o popó en la bacinilla debe correr hasta el baño, prender la luz, bajar el pantalón y/o pañal y sentarse. Luego, debe limpiarse, subir el pantalón y/o pañal, lavarse las manos, apagar la luz y avisar que ya hizo. Entender este procedimiento requiere que el niño domine con anterioridad instrucciones de pocos pasos como de 2 o 3 máximo.

8. Imita a los adultos en su propia pelela

Es recomendable comprarle una pelela al niño mucho antes de que esté listo para dejar el pañal. La idea es que se familiarice con ella y entienda para qué se usa. Para esto, llévalo contigo al baño y explícale cómo lo haces tú y cómo podría hacerlo él o ella. Al principio puede mostrarse algo indiferente, pero con el tiempo comenzará a entender su uso. Cuando comience a sentarse sobre ella y querer imitarte es una clara señal de que ya ha entendido y está listo para darle el uso adecuado. Lo más importante de esta situación es que cuando el niño busca imitarte es una señal de que quiere crecer y esa es la mejor señal de que el niño está abierto para aprender lo que le enseñes, es decir, ha alcanzado la madurez emocional que necesita para dejar el pañal.

Todas estas señales deben verse en conjunto para que deje el pañal de manera exitosa, no vale de nada que aparezca alguna de ellas de manera aislada. Ten paciencia y dale tiempo para que todas vayan apareciendo de forma progresiva. Y sobre todo no presiones a tu hijo.

¿Por qué no se debe presionar al niño a dejar los pañales?

Algunos niños pasan los 2 años, incluso los 3 años de edad, y aún no manifiestan señales abiertas de disponerse a dejar el pañal. No es una buena idea presionarlos, ya que se podría crear un rechazo en su inconsciente a dejar el pañal y alargar aún más el tiempo de entrenamiento. Lo importante es que entiendas que un niño sano siempre dejará su pañal, ya sea a los 2, 3 o incluso 4 años y no pasa nada. Siempre es mejor que lo alientes y no que lo desanimes o lo avergüences delante de los otros.

Una reflexión importante de hacer aquí es el papel que juegan las guarderías a la hora de dejar el pañal. Las guarderías suelen presionar a los padres para que el niño deje el pañal de lo contrario, algunas veces no son aceptados. Mientras el niño esté preparado no hay problema que la guardería junto con los padres establezcan una disciplina para ayudar al niño a dejar el pañal. Pero, si el niño no muestra aún madurez emocional o mental para dejarlo no se justifica que no se respete los tiempos del niño. Si aún no ves señales de que tu hijo quiera dejar los pañales y en la guardería lo presionan para dejarlo, es mejor que busques otra guardería o que consultes con tu pediatra o psicólogo tu caso particular.

Queda por parte de los padres estar pendiente de las primeras señales del niño de que ya está preparado para dejar el pañal. A partir de ese momento tu tarea es propiciar un ambiente adecuado que le facilite el proceso como tener una pelela limpia y a su disposición, pañales de entrenamiento y código de aviso para antes y después de haber hecho sus necesidades.