Consejos para la transición del pañal al uso de la pelela

Consejos para la transición al uso de la pelela

Dejar atrás el uso del pañal es también decir adiós a la etapa de ser bebé, ya que aprender a controlar los esfínteres marca un proceso de maduración importante en los niños tanto mental, emocional como social. De acuerdo a los especialistas el control de esfínteres no tiene una fecha exacta ni correcta para que se produzca, aunque es algo que ocurre durante la primera fase de desarrollo psicosexual del bebé entre los dos y los tres años.

Este proceso de transición del pañal al uso de la pelela es una etapa donde los padres no deben apurar ni intervenir, ya que es un proceso natural donde el niño dirá cuando esté preparado. Sin embargo, lo que sí pueden hacer los padres es crear las condiciones necesarias que faciliten el proceso para empezar a ir al baño solitos.

Sabemos que no es una etapa sencilla y que el gasto de los pañales es algo angustiante para muchos padres, pero si quieres ayudar a tu hijo a dejar los pañales atrás, más vale que te llenes de paciencia y actúes inteligentemente siguiendo los consejos que los especialistas aportan para que no sea una etapa traumática.

Te invitamos a leer estos consejos y a disfrutar esta etapa, ya que, aunque sea dura, la etapa de transición del pañal al uso de la pelela, es relativamente corta y no volverá nunca más.

Edad adecuada para dejar los pañales

Aunque lo natural es que los niños dejen los pañales entre los 2 y los 3 años, puede que ocurra que superen esta edad y aún no logren controlar los esfínteres. Los especialistas aconsejan darles la oportunidad hasta los 4 años y si aún hay problemas de control se puede dejar que el niño se ensucie encima, ya que esto produce frustración, rechazo y la necesidad de hacerse cargo de la tensión que significa controlar los esfínteres.

Procura una madurez afectiva en el niño

Para que un niño tenga control sobre sus esfínteres es necesario que tenga varios tipos de madurez como: madurez de los nervios sensitivos, intelectual, fisiológica y finalmente afectiva. En esta última, los padres pueden ayudar mucho. La madurez afectiva corresponde al deseo del niño de crecer y la capacidad de comprender lo que el padre espera que haga. Hay que explicarle con amor lo importante que es dejar los pañales y utilizar la pelea, por ejemplo. Y no ponerse enojados con ellos cuando no lo logran a pesar de sus esfuerzos o cuando están reacios a hacerlo por completo. El objetivo es lograr que se sienta cómodo con su propio aprendizaje para dejar los pañales.

Introduce la rutina de ir al baño en los juegos

Es importante la enseñanza progresiva de ir al baño, por eso, una buena idea, al principio, es dejar que te acompañe cuando vayas tú y explicarle lo que estás haciendo. Nunca le digas que es algo vergonzoso, explícale que es un proceso natural del cuerpo que nos hace sentir bien y saludables. Puedes comprarle muñecas y accesorios que hagan relación a “aprendiendo a ir al baño”. Estas son ideas que puedes aplicar para que comiencen a verlo como un proceso natural y lo hagan parte de sus hábitos.

Uso de calzones de entrenamiento

La tecnología avanza a medida que avanzan las investigaciones en las necesidades del ser humano y los pañales de transición resultan un gran invento en esta etapa en la que se quiere pasar del pañal a la ropa interior. Muchas marcas de pañales desechables han desarrollado un tipo de pañal para los más grandecitos que aportan autonomía al niño, son conocidos como pañales de entrenamiento o calzones de entrenamiento. Están diseñados como si fueran ropa interior, ya que se quitan y se ponen de la misma manera. Esto le facilita al niño bajarlo para hacer sus necesidades en la pelela.

Mayor frecuencia de pañales reutilizables

Los pañales reutilizables tienen la ventaja de que no absorben líquido como lo hace el pañal desechable y esta es una gran ventaja para un niño en edad de entrenamiento para dejar los pañales. La incomodidad de la humedad del pañal acelera el proceso de desear mantenerse limpio y seco. Estos tipos de pañales son de tela y tienen la ventaja de que se pueden lavar y utilizar constantemente. Además, son muy prácticos ya que los puedes comprar tipo bombacho para salir o para colocarlos bajo el traje de baño cuando lo lleves a la playa o la piscina.

Anima al niño a usar la pelela

De acuerdo a los especialistas antes de comenzar a usar la bacinilla o la pelela es importante que el niño haya manifestado indicios de estar preparado para comenzar su entrenamiento. Estos tipos de indicios son, por ejemplo: se esconde para que no lo vean mientras hace pipi o popó en sus propios pañales, es capaz de decir o dar señales que tiene ganas de ir al baño, comprende las instrucciones de utilizar la pelela, puede sentarse y levantarse de la misma sin ayuda, ya no moja el pañal o la cama mientras duerme, se sube y baja el pañal de entrenamiento o calzón sin ayuda, se siente cómodo ayudando en su propio aprendizaje, mira su pelela como un amigo y no le tiene miedo o recelo.

Elige una pelela que le guste

Es importante que el niño se sienta cómodo con la pelela que le ha sido asignada y no que la vea como un intruso que viene a realizar cambios en su vida que aún no desea, si te acompaña a comprarla mucho mejor. Las empresas han colaborado en diseñar una gran variedad de modelos de pelelas, por lo que estamos seguros que encontrarás una apropiada para tus hijos. Las hay en forma de vasos, otras en forma de animalitos, están los que tienen volante y los que simulan un inodoro en miniatura.

Los asientos para baño son para los más grandes

Los asientos para baños lo que hacen es reducir el diámetro de la tapa de los inodoros de la casa, para hacerlos más apropiados y seguros para los niños. Es una herramienta para los niños más grandecitos, aquellos que alcancen el inodoro sin ayuda de un adulto. Los hay para nenas y varones cuya diferencia radica, además del modelo y los colores, en detener el chorro de pipí que genera el varón.

Facilítale el proceso a tu hijo

Es importante facilitarle todo el proceso a tu hijo ¿cómo hacerlo?, en primer lugar, mantengan códigos cortos de aviso como “pipí” o “popó”. En segundo lugar, la pelela debe estar siempre a la vista, limpia y disponible para que el niño acceda sin ayuda, por ejemplo, cuida que la puerta del baño esté abierta. Mantén la pelela siempre en el mismo lugar, preferiblemente dentro del baño para que se acostumbre a ese ambiente a la hora de hacer sus necesidades. Acude a limpiarlo cuando te llame y esté listo, ya que la espera puede desesperarlo y evitar avisarte para una próxima vez. Y, finalmente, felicítalo progresivamente por sus avances (al principio cuando simplemente avisa, luego, cuando alcanza a bajarse los calzones y, finalmente, cuando ha hecho todo lo esperado).

Compra los primeros calzones y calzoncillos

Dale la bienvenida al armario a una nueva prenda de vestir, como son los calzones y calzoncillos para niños, y mantenlas guardada al alcance de su vista para que desee usarlas como mamá o papá. Esto le hará despertar el deseo de ponérselos y sentirse más grande. Dile que ya está a punto de utilizarlos, pero para que eso ocurra debe dejar por completo el pañal. Esto hará que su compromiso en la etapa de entrenamiento sea mayor.

No te decepciones con los retrocesos

Los retrocesos del control de esfínteres son muy comunes, principalmente en etapas difíciles para la familia y para el niño como una mudanza, el nacimiento de un hermanito, el cambio hacia una habitación solo, el quedarse por primera vez en la guardería o separarse de sus padres por primera vez. Por eso, no es una buena idea comenzar la etapa de transición del pañal a los calzones cuando se prevean estos momentos, ya que puede ser muy difícil para el niño.

Y, para finaliza, queremos que te quedes con esta idea clave… es importante que los padres eviten reprender a un niño que aún no alcanza a controlar los esfínteres y mucho menos que lo compares con otros niños de su edad que ya lo hayan logrado. Esto ocasiona problemas de autoestima y personalidad en el niño que dejan secuelas más fuertes que el hecho de no haber controlado aún los esfínteres.