4 consejos para enfrentar el desconfinamiento de niños y niñas

Desde que apareció la noticia sobre el Coronavirus en nuestro país, la rutina de todos ha cambiado, y esto no es una excepción para nuestros niños y niñas.

De un día para otro dejaron de ir al colegio/jardín, cesó el contacto físico con amigos, compañeros, profesores e incluso familiares, lo que ha tenido como consecuencia muchos efectos psicológicos negativos.

Ansiedad, insomnio, irritabilidad, tristeza, miedo, son solo algunas emociones que han aparecido durante el período de cuarentena, y si bien, después de un tiempo muchos se lograron ‘acostumbrar’ al encierro; con el desconfinamiento sucede algo parecido.

Los niños y niñas vuelven a sufrir un cambio en sus rutinas, se reanudan algunas actividades, los padres/cuidadores vuelven a sus trabajos, produciendo nuevamente un nivel de estrés y cambios, pudiendo aparecer algún síntoma que haya estado presente durante el inicio de la cuarentena.

¿Qué hacer?

  • Explicar de manera sencilla. Debemos tener en mente que es esperable que los niños y niñas experimenten reacciones y emociones diversas, lo que debe primar aquí es acompañarlos y escucharlos en este proceso de cambio, pudiendo, en la medida de lo posible, explicarles de manera breve y sencilla, según madurez y nivel de comprensión, lo que implica este nuevo cambio (mantener distancia física con otras personas, uso de mascarilla, lavado de manos, etc.).
  • Expresar emociones. Es importante reconocer que tanto adultos como niños, niñas y adolescentes, pueden tener sentimiento de angustia, ansiedad y/o miedo respecto al volver a salir, ver familiares, amigos, jugar en parques y plazas, entre otras actividades, pero por sobre todo, lo primordial es promover la identificación y expresión de sus emociones y sentimientos.
  • Cambios paulatinos. Salir da una sensación de libertad, lo que lleva a los niños y niñas a un estado de bienestar, tanto físico como psicológico. Para volver a salir con seguridad e ir reconstruyendo la confianza con el entorno, es importante ir haciéndolo poco a poco, para que el cambio no sea tan abrupto, sobre todo con niños más pequeños, ya que en un inicio les fue difícil comprender por qué no podían estar en el exterior y ahora sí.
  • Poner atención. En todo momento es importante que los padres y cuidadores puedan estar pendientes en caso de que aparezcan comportamientos no habituales en sus niños, así como la exacerbación de alguna sintomatología, recordando que siempre pueden consultar a un especialista en caso de necesitarlo.

María Jesús Hasbún. Psicóloga infanto-juvenil.
Centro Médico Cetep