Trastornos en los pies de los niños cuando comienzan a caminar

Cuando los niños comienzan a dar sus primeros pasos, los papás podrán ir notando si tienen un desarrollo como el común de los menores de su edad, o si están desarrollando alguna patología que se puede resolver con el tiempo.

Muchos de estos trastornos se solucionan por sí solos, mientras que otros necesitarán de un tratamiento y visitas a un especialista de forma periódica, para ir controlando su evolución. Es importante que los papás vayan observando el desarrollo de sus hijos, con el fin de poder identificar estas patologías a tiempo.

Algunos de los problemas más comunes que presentan los niños son:

  • Pie plano. La mayoría de los niños nace con sus pies planos, y la curvatura del arco se va formando conforme van creciendo, pero en algunos casos este nunca se termina de desarrollar. Los papás pueden identificarlo porque el menor camina con los pies arqueados, o presenta algunas molestias. Dependiendo de la situación, el especialista puede recomendar plantillas o zapatos especiales.
  • Caminar en la punta de los pies. Esto es común, sobre todo en los niños que recién aprenden a caminar, y se puede extender hasta los 3 años. Por lo general desparece alrededor de los 2 años, pero si persiste cuando son más grandes, y no de forma intermitente, sino que es la única forma de caminar de menor, los padres deben consultar a un especialista. Lo más probable es que necesite algún tratamiento enfocado a fortalecer los músculos de las pantorrillas.
  • Pies hacia adentro (o pies varos). También es normal que los niños en su desarrollo tengan las piernas hacia adentro, y que con el tiempo estas se vayan corrigiendo. En otros casos, esto no ocurre, pero no presenta un problema para los menores, los que podrán correr y caminar con regularidad.

A veces, las piernas arqueadas, o en forma de equis, también pueden producir algunos problemas al caminar, y requerirán un tratamiento con férulas, las que irán corrigiendo poco a poco el trastorno. Estas pueden ser un poco molestas para los niños, sobre todo cuando son muy inquietos.

Es importante no comprar zapatos especiales, ni plantillas para los pies, a menos que el niño haya sido revisado y diagnosticado por un especialista, y este lo haya recomendado como parte del tratamiento.

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