Crianza: No existe receta

No hay libreto ni receta, las guaguas y los niños son seres humanos y, al igual que nosotros los adultos, tienen sus gustos y preferencias.

Hoy en día se habla mucho sobre crianza; todos los padres tienen modos distintos de relacionarse con sus hijos, sin embargo, muchos de ellos dan cátedra de lo qué es mejor o peor para las guaguas y los niños/as. Pero, la verdad es que todos y ninguno tienen la razón.

Para mí, la clave está en observar y darse el tiempo de conocer a los hijos/as y conjugar eso con nuestra misión, visión e ideales de vida, los cuales muchas veces cambian al convertirnos en padres.

Con el tiempo padres e hijos serán cómplices y podrán notar a la perfección  si esto se ajusta a sus realidades, teniendo en cuenta que tendrá que ir modificándose constantemente en la medida que los niños vayan creciendo.

La crianza no es fácil, pero un modo de hacerla más llevadera es procurando ser flexibles, pausados, atentos y estar muy dispuestos. Lo más importante es ser respetuosos con nuestros hijos/as, con sus procesos, ritmos, gustos y preferencias. Y ¡ojo! Esto no es malcriar, todo lo contrario, es darles lo que necesitan para crecer felices, seguros, sanos y contenidos. A esto es a lo que yo llamo crianza respetuosa.

Muchas veces los padres nos desesperamos por no comprender las señales de nuestros hijos/as; ante esto ¡calma!

El instinto los ayudará a descubrir su propia y podrán superar el momento o etapa todos juntos como familia. Lo importante es siempre la comunicación entre los integrantes, el apoyo mutuo y, por sobre todo, el respeto.

La crianza sólo tiene parámetros que guardan relación con el bienestar y la integridad, como el buen trato, la escucha activa y la comunicación; el cómo se lleva a cabo, dentro de estos parámetros, es cuestión de cada familia.

Los invito a juzgar menos los estilos de crianza y a hacer un trabajo introspectivo de reflexión con respecto a cómo estamos criando. Serán nuestros propios hijos/as quienes nos darán las señales al verlos cómo se sienten y desenvuelven con el estilo de crianza que estamos impartiendo, ellos con una simple sonrisa podrán decirles “lo estás haciendo bien”.