Cómo reconocer si mi hijo es el “agresor” del curso

La Superintendencia de Educación entregó cifras preocupantes: entre 3ro y 5to básico se produce el 43% de las denuncias por maltrato en la escuela y el 35,8% de estos ataques se registra dentro del aula. Además, los datos publicados revelaron que los hombres son víctimas del 60% del bullying físico, mientras que el 70% de las agresiones psicológicas afectan a las mujeres.

Según la psicóloga infanto juvenil de  Vidaintegra, Karen Cristi, las situaciones agresivas tienden a empezar desde los 8 años y manifestarse con mayor claridad a los 10 años, cuando los niños se dan cuenta del liderazgo que pueden ejercer y se empiezan a generar grupos, ya sea de forma positiva o negativa: “La detección temprana y resolución oportuna del conflicto serán decisivas para la continuidad de un ambiente favorable para el aprendizaje y el desarrollo”, explica la especialista.

Características del agresor

Para reconocer si el menor se está transformando en el “agresor” del curso, es esencial observar primero su comportamiento en casa: “Distinguir si están manifestando un carácter agresivo, con alguna conducta impulsiva hacia sus hermanos o reflejando escasos sentimientos de culpabilidad e indiferencia frente al dolor ajeno”, afirma la psicóloga.

Los patrones de crianza en ocasiones avalan el maltrato, ideas tan populares como concebir el éxito como un fin que se debe lograr sin considerar si alguien resulta herido en el proceso juegan un rol protagónico en este tipo de conductas.

Los padres en ocasiones y sin darse cuenta, prefieren un hijo que agreda, en vez de uno que no se sepa defender”, destaca la profesional.

Algunas señales de alerta que debes considerar son:

  • Si los límites de comportamiento están poco definidos.
  • Recuerda que los menores imitan conductas o actitudes ajenas.
  • Escaso reconocimiento de sus emociones.
  • Falta de empatía.
  • Resuelve los conflictos de manera agresiva.

La familia y la comunidad escolar juegan un rol fundamental en la vida del niño que está adoptando conductas agresivas o de maltrato; “Debemos privilegiar el diálogo continuo, la comunicación abierta y directa, sin juicios, y prevenir o detener situaciones de hostigamiento”, especifica Karen Cristi.

También es importante enseñar desde pequeños la sana resolución de conflictos, favorecer la empatía, y brindar un ambiente familiar estable, además, “un contexto positivo en la comunidad escolar, es primordial para una educación de calidad y para un sano crecimiento”, agrega la psicóloga infantil

Las víctimas del bullying

En casos de maltratos entre alumnos también existen los observadores; aquellos niños que se trasforman en participantes pasivos de agresiones ya sean física, psicológica o virtual, ya que temen convertirse en las víctimas.

Según la psicóloga, los menores que sufren de bullying tienen las siguientes características:

  • Familias que tienden a la sobre protección y a veces a infantilizar sus conductas, dando poco espacio a la comunicación.
  • Menores con baja socialización.
  • No reaccionan ante la agresión por vergüenza o porque lo perciben como una situación más, es decir se conforman y no ven la vulneración de sus derechos

Ante la sospecha de que tu hija/o pueda ser víctima o victimaria de bullying, lo mejor es siempre pedir ayuda profesional. Corregir este tipo de comportamiento en una edad temprana es mucho más fácil que lidiar con las posibles consecuencias en el futuro.

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