Comportamientos que pueden destruir una relación

Muchas veces un mal día o una racha problemática en casa, los conflictos y el estrés del día a día pueden jugar una mala pasada: al convertirse en padres, o recibir a un nuevo integrante en la familia, muchas veces los cambios y cumplir con un mayor ritmo de exigencias, hace que la comunicación se resienta y cueste manejar una situación conflictiva.

La crianza y paternidad requieren de paciencia, comprensión y coordinación. Muchas veces las formas distintas de hacer las cosas pueden llevar a desacuerdos, y a conflictos por querer hacer las cosas a la manera que cada uno considera mejor. Es por esto que es importante no solo tener una actitud abierta, sino estar conscientes de que es una parte de su relación, y que deben trabajar en ella también.

La investigación del Instituto Gottman ha mostrado que no es el conflicto por sí mismo lo que predice si una relación va a funcionar o no, sino que es cómo se maneja.

El primer paso en manejar los conflictos, es identificar a los Cuatro Jinetes cuando llegan a las discusiones. Esta es la mejor manera de prepararte para luchar contra ellos y evitar problemas futuros en la relación.

Es importante tener en mente que ocasionalmente mostrar uno de estos comportamientos – o incluso todos ellos – es completamente normal.

La causa de la preocupación llega cuando estos comportamientos negativos ocurren tan frecuentemente que reemplazan las interacciones positivas con tu pareja.

  • Desprecio

Desprecio, una combinación de rabia y disgusto, es mucho más tóxica que una simple frustración o negatividad. Involucra ver a tu pareja como alguien inferior a ti en lugar de un par. Este comportamiento por sí solo, dice Gottman, es “el beso de la muerte” para una relación.

Ejemplo: Una discusión cotidiana acerca de las compras. Cuando llegas a casa y te das cuenta que tu pareja compró pañales dos tallas más grandes de lo común en lugar del que los que le pediste que eran solo una tala más ¿escuchas cuando te explica que quizás nunca le dijiste la talla que querías?

Cuando crees que ya pasó y te das cuenta que estaba en lo correcto, ¿te disculpas o adoptas una actitud en la que piensas ¿qué clase de idiota no ve las tallas de los pañales y comprende que con una más basta?

Revelación: La razón por la que el desprecio es tan poderoso, es porque significa que te has cerrado a las necesidades y emociones de tu pareja. Si te sientes constantemente más inteligente, mejor, o más sensible que tu compañera/o, no solo estás menos dispuesto a considerar sus opiniones como válidas, sino que más importante, ya no estarás dispuesta/o a ponerte en los zapatos del otro para ver la situación desde su perspectiva.

  • Reproche

Tal como el desprecio, el reproche involucra convertir un comportamiento (algo que hizo tu pareja) en una declaración acerca de su carácter (el tipo de persona que ella/él es).

Ejemplo: Digamos que tu pareja tiene el sucio hábito de dejar su bol de cereal – cereal con leche ya calcificado y sin terminar de comer – por toda la casa. ¿Esperas a que ella/él llegue a casa para mencionar el comportamiento que te molesta y amablemente le sugieres que lave su plato? O te pones a pensar, “¿Por qué estoy saliendo con el tipo de persona que deja sus platos a medio comer regados por la casa?”

Revelación: A través del tiempo, estas detracciones pueden ir acumulándose, alimentando sentimientos más oscuros de resentimiento y desprecio.

  • Actitudes Defensivas

Si regularmente te estás haciendo la víctima en situaciones duras con tu pareja, probablemente eres culpable de ponerte a la defensiva.

Ejemplo: Estás retrasada/o al matrimonio de tu primo – ¿Eres el primero en decir al llegar, “¡No fue mi culpa!”? ¿O piensas antes de acusar a la otra persona, quizás no debiste haberte tomado una ducha de dos horas teniendo solo una para prepararte?

Revelación: Hacerte responsable por tu rol en una situación difícil puede ser incómodo, pero es a menudo lo que hace que una situación no escale dice Gottman.

Él ha descubierto que en las parejas que se separan dentro de los primeros años del matrimonio – fase donde las tasas de divorcio son más altas – “entrar en la negatividad es como caer en un pozo de arena movediza; es fácil entrar, pero difícil salir”.

  • Evasión

Te das cuenta cuando una discusión está por comenzar. Puedes sentir como sube tu pulso cardíaco y el volumen de tu voz empieza a subir de a poco.

Pero al momento que las cosas empiezan a calentarse, ¿te retiras a tu teléfono, te vas del lugar, o simplemente ignoras a tu pareja?

Bloquear una conversación puede ser tan tóxico como el desprecio, porque a causa de esto un tema se queda sin resolver. Lo sabemos: entrar en una discusión con tu pareja es lo opuesto a pasarlo bien, sobre todo cuando son temas sobre la educación de sus hijos en los que deben coordinar y estar de acuerdo. Pero estas situaciones temporalmente incómodas son a menudo el lugar donde puedes darte cuenta acerca de tu propio comportamiento y resolver/evadir problemas que son potencialmente dañinos.

Es imposible evitar encontrarse a los Cuatro Jinetes en algún punto durante su vida juntos. Sin embargo, simplemente reconociendo que estás haciendo algo que puede ser perjudicial para la relación es el primer paso para combatir estos problemas activamente. Si puedes descifrar como evitar el comportamiento negativo en primer lugar, o reemplazarlo por uno más positivo, entonces puedes usar esto para aprender y hacer que tu relación sea aún más fuerte.

Fuentes:

The Four Horsemen: Criticism, Contempt, Defensiveness, and Stonewalling

http://www.businessinsider.com/4-behaviors-can-predict-divorce-2015-1

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