El juego: pieza clave para el desarrollo de los niños

En una encuesta realizada por la Fundación Integra a niños de todo el país, más del 50% dijo que lo que más le gustaba de su jardín infantil era JUGAR. Desgraciadamente, los adultos muchas veces no le damos el mismo valor que los niños al juego. Mientras algunos reclaman que sus hijos “solamente van a jugar al jardín”, los niños de 10 y 11 años de todos los estratos perciben que sus padres no lo consideran como un aspecto importante en su desarrollo.

La evidencia científica ha demostrado la importancia del juego en el desarrollo motriz, cognitivo y socio-afectivo infantil, especialmente cuando es libre y no estructurado. A través del juego, los niños aprenden a autorregularse, a comprender que existen los límites, a respetar a sus pares y adultos, a conocer sus propias emociones y sentirse bien con ellas, a manejar sus frustraciones de la mejor manera posible, a convivir y sociabilizar con otros y a lograr lo que se proponen.

Según los expertos, aprender y jugar no son incompatibles como podría pensarse, sino todo lo contrario. El juego no sólo trae beneficios en el desarrollo de habilidades motrices básicas, tales como trepar, saltar, reptar, correr, lanzar, etc., además es una gran instancia para aprender habilidades blandas que serán fundamentales en su vida adulta, tales como la empatía, el respeto, la resiliencia y el trabajo en equipo. Los niños necesitan tiempo libre no estructurado para echar a volar la imaginación, la espontaneidad y la creatividad, pero también necesitan actividades lúdicas bajo la guía de un adulto con el fin de prepararlos para su etapa escolar.
Hay investigaciones que muestran que los escolares prestan más atención a las actividades académicas si han tenido un recreo con actividades no estructuradas, donde han podido jugar libremente sin ser dirigidos por adultos.

En la primera infancia, el juego es la forma más natural y espontánea de aprender. Para promover el juego se sugieren dos aspectos fundamentales:

  • Reducir el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas, ya que sólo se estimulan las áreas visuales y auditivas del cerebro, en desmedro de aquellas áreas que se utilizan para la comprensión del lenguaje y la comunicación, el aprendizaje, el pensamiento, la memoria, la expresión de la personalidad y el ajuste del comportamiento social.
  • Fomentar instancias de juego al aire libre, donde los niños tengan más posibilidad de moverse y estar en contacto con la naturaleza. Es importante preguntarle al niño a qué quiere jugar y crear un espacio donde pueda explorar y desplazarse en forma segura. No se requieren juguetes ni implementos sofisticados para lograr los beneficios del juego.

Tips para la casa:

  • Primer año de vida: estimularlos con objetos de diferentes texturas, formas, colores, tamaños, que permitan al niño explorar con todos sus sentidos: oler, tocar, chupar, observar.
  • Cuando el niño ya camina y empieza a hablar, incentivarlo a realizar pequeñas construcciones, trepar lanzar o encajar objetos. Su lenguaje o juego se basa principalmente en la imitación de lo que observan, por lo que es importante cantarles, hablarles, leerles cuentos y rimas.
  • Entre los 2 y 3 años disfrutan la interacción con otros, el movimiento, el baile y el juego activo.

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