¿Cuál es la importancia de la estimulación temprana?

Algunos la conocen como estimulación temprana otros como atención temprana infantil, en todo caso, es una serie de medios, actividades, juegos, técnicas y otros recursos que tienen como objetivo potenciar el óptimo desarrollo del cerebro de los niños en la primera infancia, desde el nacimiento hasta los 8 años.

El aprendizaje de un niño empieza desde el día que nace y su aprendizaje futuro dependerá de la atención que le brinden los padres y demás personas cercanas a él. El potencial que tiene el niño para crecer y desarrollarse aumenta todos los días y tiende a perfeccionarse siempre y cuando se le proporcionen cuidados y experiencias en el momento que las necesite para su su máximo desarrollo mental y mejor crecimiento físico.

Mientras son bebés el cerebro tiene mayor plasticidad, esto hace que se establezcan con más facilidad, rapidez y eficacia las conexiones entre las neuronas, por lo que es capaz de procesar y adquirir toda una serie de conocimientos mediante la repetición, a la que los expertos denominan unidades de información o bits.

Es así como todos aprenden a decir mamá, papá o tete, repitiendo lo que escuchan una y otra vez, pero también se puede lograr un pensamiento matemático y desarrollar aspectos sociales y sensoriales.

Joyce Brender y Valentina Guiloff, kinesiólogas y especialistas en el desarrollo motor infantil del centro de estimulación ActiKids, aseguran que la estimulación en los primeros años de vida de un niño es fundamental para su crecimiento y desarrollo, ya que repercute en su desarrollo físico, emocional, social y cognitivo.

La estimulación temprana no busca acelerar el desarrollo, sino reconocer y promover el potencial de cada bebé. Brender y Guiloff reiteran que no tiene como objetivo que sean más inteligentes o superdotados, sino niños más sanos, seguros y felices; y se basan en distintas investigaciones para afirmar que los niños que reciben estimulación temprana crecerán con mayor autoestima y una positiva imagen de sí mismos, capaces de tolerar la frustración y alcanzar frecuentemente sus objetivos.

La Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) aclara que cada niño tiene su propio ritmo para desarrollarse; por lo que no hay que preocuparse si no es igual al de otros de su edad.

En conclusión, el objetivo de la estimulación temprana no es desarrollar niños precoces, ni adelantarlos en su desarrollo natural, por el contrario busca ofrecerles una amplia gama de experiencias que sirvan como  base para futuros aprendizajes. Los bebés nacen con un gran potencial y es responsabilidad de los padres hacer que se desarrolle al máximo de la forma más adecuada, positiva y divertida.

Joyce Brender y Valentina Guiloff, kinesiólogas y especialistas en el desarrollo motor infantil, aportaron información valiosa para desarrollar este artículo.

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