¿Cómo ayudar a los niños en los dictados escolares?

Cuando se trabaja con niños, uno se da cuenta de lo facilitador que puede llegar a ser el contar con estrategias asertivas en actividades que generalmente tienen una connotación aburrida, como lo son los clásicos “dictados escolares”.  Si sabemos aplicar buenas técnicas, es posible dar un vuelco, y crear de esta instancia un momento divertido y significativo, sobre todo para los que están comenzando con la adquisición de la lecto/escritura.

¡Comencemos!

¿Con qué materiales debemos contar?

  • Cuaderno de caligrafía: La idea es que este cuaderno siempre esté en la casa y sea ocupado solo para eso. Una buena idea es escribir en la tapa la palabra “Dictados” junto con el nombre del retoño.
  • Lápiz portamina: Se recomienda que mientras más pequeños sean los niños se utilice una mina más gruesa.
  • Goma de borrar.
  • Lápices de colores a mina.
  • Porotos.
  • Calcomanías pequeñas: Éstas nos servirán como reforzamiento positivo, de manera de ir dándoselas como premio (pegándolas en la tapa final del cuaderno). Así, luego de ganar una cantidad acordada recibirán un pequeño premio sorpresa.

Cosas que debemos “recordarles” al comenzar un dictado:

  • Siempre comienzan con mayúscula las frases u oraciones.
  • Siempre comienzan con mayúscula los nombres de personas (obviamente que todos los sustantivos propios, pero mientras tanto no los confundiremos con tanta información).
  • Siempre se termina con un punto una frase u oración.

¿Cuáles son los “pasos” para practicar un dictado?
Cuando estemos comenzando a practicar por primera vez un dictado, se recomienda seguir los siguientes pasos:

1.- Escribamos como título “Dictado nº___”.

2.- Numeremos cada línea, para escribir la palabra, frase u oración que se va a dictar. Recordemos dejar la línea de abajo libre (ya que más adelante la ocuparemos).

3.- Pidámosles que primero sean ellos quienes nos dicten. De esta manera, irán leyendo cada palabra, y además, teniendo conciencia de cómo suenan y son gráficamente.

4.- Preguntémosles: ¿cuáles de estas palabras querrá saber la profesora si nos equivocamos?, (este tipo de comentarios generalmente les produce mucha gracia). Luego, volvamos a leer cada una de las palabras que recién escribimos, y pintemos con lápices a colores las letras que creamos que puedan ser difíciles de recordar, por ejemplo: destaquemos todas la letras “b” con verde, todas las “tildes” con rojo, todas las letras “s” con celeste, etc. De esta forma, tendrán pistas de lo que puede ser difícil, e irán memorizando visualmente cada palabra.

5.- Hagamos que copien la o las palabras debajo de la línea que dejamos libre. Así reforzaremos lo recién aprendido.
6.- Por último, volvamos a escribir en la siguiente página: Dictado nº____”, y dictémosles las palabras, para que ahora sean ellos quienes las escriban.

7.- Cuando les dictemos frases u oraciones, mostrémosles “porotos” al nombrar cada palabra, así se harán conscientes que cada palabra representa un elemento, y no se pueden escribir palabras unidas unas de otras, sino que cada una ocupa un espacio determinado.

8.- Al momento de corregir las palabras hagámoslo con colores llamativos, encerrando cada error en un círculo.

9.- Pidámosles que vuelvan a escribir tres veces cada palabra en la tuvieron algún error, para luego hacer un último dictado, comprobando que aprendieron lo trabajado.

¡Juguemos al cambio de roles!

Si hay algo que les gusta a los niños en cambiar de roles. Propongámosles que sean ellos los profesores, de manera que corrijan un listado de palabras. Para esto, presentémosles dos palabras muy parecidas, en donde solo una esté bien escrita, encerrando la correcta. Por ejemplo:
1.      abuelo          abeulo
2.      pasae           pasea
3.      Emilio           Emlio
4.      barco            varco
(En este caso, las que debiesen encerrar serían: abuelo, pasea, Emilio y barco).

¡Manos a la obra, comencemos con el dictado!

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