Lunares en el recién nacido

Los bebés pueden nacer con lunares o manchas en cualquier parte de su cuerpo, las que pueden ser de diferentes tamaños o texturas. Muchas de ellas desaparecerán con el tiempo, mientras que otras los acompañarán hasta la adultez.

Es fundamental que un médico las revise desde el primer momento, para ver si trata de una benigna o maligna, para un tratamiento a tiempo en caso que sea necesario.

Es importante tener en consideración que la piel del recién nacido puede variar, dependiendo de la duración del embarazo. Además, cambiará durante los primeros días después de haber nacido, volviéndose a veces más escamosa o seca.

¿Qué tipos de lunares hay?

  • Lunares o manchas rojas: Está compuesto de materiales vasculares inmaduros, que se desprenden del sistema circulatorio del bebé en su etapa fetal. Puede tenerlo en el momento del nacimiento, y luego desaparecer poco a poco durante entre los 5 y los 10 años. Si continúan durante la adultez no significan mayor problema.
  • Lunares cavernosos: Son menos comunes, y están compuestos por sistemas vasculares maduros, de mayor tamaño, y que comprometen capas más profundas de la piel. Son de color azulado o violeta, y crece rápidamente durante los primeros 6 meses de vida, para comenzar a encogerse entre los 12 y 18 meses. A veces no desaparece por completo y deja una pequeña cicatriz.
  • Lunares color salmón: Suelen aparecen en algunos lugares del rostro, como la frente o los párpados, y con mayor frecuencia en la nuca. Su color se va aclarando durante los 2 primeros años de vida. Puede necesitar láser para ser extirparlos, en caso de que sean malignos.
  • Lunares rosados: Al nacer se pueden encontrar estas manchitas de color rojizo o rosado, que aparecen en cualquier parte del cuerpo, y están compuestas de capilares maduros dilatados. Pueden variar de color a lo largo de la vida del niño, y suelen desvanecerse alrededor de los 12 años. En caso de que sean malignos se pueden extirpar con láser.
  • Lunares café claro. Son los más comunes, y pueden variar de color, siendo más claras o más oscuras. Aparecen en cualquier parte del cuerpo, durante el primer año de vida y no desaparecen.
  • Lunares verdes o grises. Pueden aparecer en la espalda, las nalgas, las piernas o los hombros. Suelen desaparecer durante el primer año de vida, y son más comunes en niños con un color de piel más oscuro, u orientales.
  • Lunares congénitos pigmentados. Pueden ser de varios colores, desde verde a negros. Los más pequeños son bastante comunes, pero los que son muy grandes tienen altas posibilidades de convertirse en malignos. Deben ser revisados por un especialista para extirparlos a tiempo en caso de que sea necesario.

Se debe consultar con el pediatra si a los papás les parece que los lunares o manchas de su hijo tienen un aspecto extraño. El médico puede ir haciendo un seguimiento, o bien derivar con un especialista para que los revise, y vea si está todo en orden. En caso de que no sea así, el bebé puede recibir un tratamiento, o bien se le extirpará el lunar cuando ya esté un poquito más grande.

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