Los latidos de corazón del bebé

Muchos médicos utilizan los latidos del bebé para obtener indicios de su estado mientras se encuentra en el vientre materno.

Se pueden  escuchar a través de diferentes medios, como el doppler o un estetoscopio regular. Sus latidos se pueden apreciar desde la sexta semana de embarazo, y oírse a partir de la octava o la décima.

Es normal que el corazón de un feto lata rápido, pues su fisiología es diferente a la de un niño recién nacido. Por ejemplo, a las 8 semanas es normal que tenga entre unos 144 a 170 latidos por minuto.

A partir de las catorce semanas de embarazo, el médico puede visualizar mediante una ecografía las cuatro cavidades del corazón. Así puede determinar si el bebé presenta alguna enfermedad congénita, que puede ser corregida o tratada a tiempo.

Normalmente, las pulsaciones del feto aumentan o disminuyen como respuesta a movimientos externos. Por eso se le recomienda a las mamás que no duerman de espalda, pues esto comprime algunas venas y arterias, lo que podría disminuir el fuljo sanguíneo que recibe el bebé.

Durante el momento del parto la frecuencia cardíaca del bebé es monitoreada en todo momento, para descartar presencia de sufrimiento fetal. Esto ocurre cuando sus latidos caen rápidamente (es normal que disminuyan antes de que nazca), o si aumentan drásticamente. Cualquiera de estas opciones indica que debe nacer inmediatamente.

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