Esguince de tobillo en los niños

Un esguince se produce cuando una articulación sobrepasa su ángulo de movimiento, y por lo tanto, produce un daño en el ligamento que tenía la función de limitar dicho movimiento.

Dependiendo del tipo de accidente es el daño que se produce, y ocurre ocasionalmente cuando un niño se dobla el tobillo.

Algunos síntomas que pueden ayudar a los papás a identificar si un niño ha sufrido un esguince de tobillo son:

  • Dolor leve o intenso.
  • Dificultad para caminar.
  • Dificultad para mover el tobillo.
  • Hinchazón y/o hematomas en la zona del tobillo (puede ser delante o en los costados).
  • Dolor en los huesos.

Un esguince mal cuidado en un niño puede traer consecuencias a futuro. Lo más probable es que el ligamento quede más largo de lo normal, y por lo tanto, al esguince inicial le pueden seguir otros en un período muy corto.

Algunos de los tratamientos que le indicará el médico son: reposo por algunos días, dependiendo de la gravedad del esguince, con algunos ejercicios que permitirán el movimiento del tobillo poco a poco, conforme vaya evolucionando la recuperación.

De acuerdo a cada caso, el especialista dirá si es necesario que el menor use un vendaje o una férula de estabilización.

En otros casos que pueden ser más graves, el niño necesitará la rehabilitación de un fisioterapeuta, para recuperar el tobillo lo mejor posible. Todo lo anterior será acompañado de algún medicamento que pueda bajar la hinchazón del tendón, como los antinflamatorios vía oral.

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