Cómo manejar el llanto de los bebés

Es normal que un bebé llore: esta es la forma que tiene de comunicar sus necesidades o lo que le pasa, y regularmente lo hacen entre una a tres horas diarias.

Algunas de las razones son hambre, sed, cansancio, soledad, frío, incomodidad, dolor, o incluso durante un período de irritabilidad durante las noches.

Sí se trata de alguno de estos motivos, se le puede amamantar para calmarlo. En caso de que ya haya comido, se le puede dar pecho nuevamente.

De no dar resultado, se puede tomar en brazos y acunarlo, cantarle, acercarse y mirarle atentamente, tocarlo y acariciarlo dándole un pequeño masaje, darle un baño con agua tibia, entre otros.

También sirve la succión del dedo o del chupete, pero no es recomendable en las primeras semanas de vida para no interferir con el proceso de lactancia. Aprender a reconocer qué dice el bebé es importante para generar un vínculo afectivo.

En caso de que el llanto sea excesivo puede deberse a otras razones, como cólicos, alguna enfermedad, infección (ver si tiene fiebre, inapetencia o está decaído), algún medicamento no le está haciendo bien, o incluso la salida de los dientes.

Sí se trata de alguna de estas situaciones lo ideal es llevarlo al pediatra.