Compartir: una habilidad que se aprende

Entre los tres y los cinco años es cuando los niños aprenden a compartir. Pero esta tarea no es fácil y, aunque los pequeños muchas veces logran esperar su turno y jugar con otros en el jardín, puede haber ocasiones en las que se nieguen a hacerlo.

Antes que todo, hay que saber que esto es normal. Compartir es una de las habilidades sociales más difíciles de enseñar a los niños. Durante estos años, ellos pasan por el proceso de establecer su independencia de la madre, por lo que “lo hago yo solo” o “es mío” son frases muy comunes.

A esta edad ellos aprenden que es bueno regalar cosas, como un dibujo a la profesora, y que es bueno ser generoso con sus amigos y cercanos.

¿Cómo incentivarlos a compartir?

Una buena instancia para incentivar a compartir, son los grupos de juego, el jardín y los encuentros entre amigos, donde tendrán la oportunidad de jugar con niños de su misma edad.

También se pueden crear situaciones donde el niño se vea obligado a prestar sus pertenencias, como invitar amigos a la casa o compartir el último sándwich.

Una buena idea es hacer que compartir sea entretenido, inventando juegos que se deben completar en conjunto para ganar (como un puzle), o bien entregándoles elementos para que puedan repartir entre sus amigos, como una colación especial.

También es importante estimular y felicitar al niño cuando preste uno de sus juguetes, en lugar de castigarlo cuando no lo hace. De esta manera se le está dando a entender que es algo bueno y seguramente repetirá la acción.

Antes de los dos años, en cambio, es muy difícil esperar que un niño comparta, puesto que se encuentra en una etapa donde juega en paralelo con otros niños, pero no “con” ellos.