Primer control oftalmológico a un niño

Durante la infancia, el ojo es un órgano que está en desarrollo. Cuando los bebés nacen, el ojo es inmaduro y con el tiempo va adquiriendo las competencias visuales, por ello, si hay algún problema, lo ideal es tratarlo a tiempo.

Aunque existe una gran variedad de vicios refractivos que pueden ser tratados a tiempo, estos son los más comunes:

  • Miopía: problemas para ver de lejos. Se manifiesta a partir de los 10 años, pero puede ocurrir a edades más precoces.
  • Hipermetropía: dificultad para ver las cosas de cerca. Los niños suelen presentar dolores de cabeza al leer, por lo que evitan la lectura.
  • Astigmatismo: se produce cuando la curvatura de la córnea no es regular, lo que provoca una distorsión de la imagen. Algunos de sus síntomas son dolores de cabeza, fatiga ocular, dificultad para leer (de lejos o cerca) y cansancio.

Sí estos problemas no se detectan a tiempo se presentarán problemas en la función visual y ciertas complicaciones en la vida cotidiana. Los síntomas son los que van a generar la consulta al oftalmólogo.

La doctora Galia Gutierrez, recomienda  realizar un chequeo preventivo a los 4 años, para prevenir complicaciones futuras.

Controles

El control oftalmológico del niño sano (sin síntomas) debe hacerse a los cuatro años en forma normal, pero si el niño es prematuro, si existen antecedentes familiares de enfermedades oculares o si hay presencia de otras patologías oculares, debe realizarse un chequeo antes de esta edad.

¿Cuánto ve un niño?

  • Al mes: 5 % de la visión de un adulto
  • A los 2-4 meses: 20 % de la visión de un adulto
  • Al año: entre el 30% y 40 % de un adulto
  • Se logra la visión de un 100% hacia los 3-4 años o incluso más tarde

La doctora Galia Gutiérrez, oftalmóloga Centro Oftalmológico Puerta del Sol, aportó información valiosa para desarrollar este artículo.