Obesidad durante el embarazo

Una dieta saludable es importante en cualquier momento de la vida, pero en especial cuando hablamos del embarazo. Una dieta balanceada ayuda a que el bebé se desarrolle correctamente, además de asegurar que la madre se mantenga en forma.

En este sentido, la obesidad puede traer problemas no sólo al bebé, sino que también a la madre. Mientras más sea el sobrepeso, mayores son los riesgos que ambos corren.

De acuerdo al Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, la obesidad está definida por un índice de masa corporales mayor a 30 (los rangos normales van entre 25 y 29.9).

En los controles prenatales, el médico debiera controlar el peso de la madre, informándole sobre su peso y su IMC para desarrollar un plan de acción.

Algunos de los problemas que se pueden presentar son:

  • Defectos congénitos al corazón o tubo neuronal.
  • Dificultad para realizar los exámenes durante el embarazo como por ejemplo las ecografías.
  • Que el bebé sea más grande de lo normal y le provoque daños durante el parto como que se quede atascado. Por lo que aumenta el riesgo de cesárea.
  • Parto prematuro.
  • Nacimiento de un bebé muerto.
  • Pre eclampsia que se presenta como hipertensión durante la gestación y es grave para ambos, madre y niño.
  • Diabetes gestacional.

Es común escuchar que las embarazadas deben comer “por dos”, aunque en realidad una mujer que espera a su hijo necesita sólo 300 calorías adicionales diarias, lo que se traduce aproximadamente en un vaso de leche descremada y medio sándwich.

No es necesario comenzar una dieta especial, pero es fundamental comer una variedad de alimentos balanceados para obtener la nutrición que ambos necesitan.

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