Tercera etapa del parto: alumbramiento

La tercera etapa del parto transcurre entre el nacimiento y la expulsión de la placenta.

Minutos después del nacimiento del bebé, cuando ya se ha cortado el cordón umbilical, el útero comienza a contraerse nuevamente. En general, las primeras contracciones hacen que la placenta se desprenda de la pared del útero.

Ante la presencia de signos de desprendimiento, el médico le pedirá a la madre que puje suavemente para expulsar la placenta. Por lo general, se trata de un pujo corto que no es difícil ni doloroso.

Una vez expulsada la placenta, el doctor se ocupará de suturar cualquier desgarro o la episiotomía (incisión quirúrgica en la zona del perineo femenino, que comprende piel, plano muscular y mucosa vaginal) en el caso de que se haya practicado.

Los expertos recomiendan el manejo activo o dirigido de esta etapa del parto, con administración de oxitocina intravenosa para disminuir el riesgo de hemorragia postparto y acortar la duración de esta fase.

No obstante, el alumbramiento espontáneo (sin fármacos) es una opción para las mujeres que lo deseen, siempre y cuando tengan un riesgo bajo de hemorragia.

Si el alumbramiento es dirigido, es decir con administración de oxitocina, la expulsión de la placenta se produce habitualmente en el transcurso de 30 minutos tras el nacimiento.