¡Mamá, no quiero! Cinco trucos para superar esta etapa del niño

Durante la época del “no” de los niños, lo conveniente es actuar con serenidad pero sin enfadarse ni dar demasiada importancia a sus negativas.

Así como hay una edad de los “¿por qué?”, los niños pasan por una fase previa que es la etapa del “no”. Por lo general, se presenta en los menores entre los dos y tres años como una pequeña adolescencia (muy reducida), un periodo de rebeldía infantil y obstinación.

Sin embargo, no hay que enfadarse ni preocuparse: es un momento normal en el que los pequeños buscan reforzar su identidad y su autonomía. Este artículo aporta detalles acerca de esta etapa del “no” en los niños y consejos sobre cómo actuar para sobrellevarlo de la mejor forma posible.

Entre los dos y tres años de edad -aunque en algunos casos puede adelantarse-, los niños atraviesan la llamada etapa del “no”. Como su nombre indica, es un periodo en el cual los pequeños responden casi a todo con un “no, no quiero”. ¿Cómo hacer para lidiar con ella?

Lo primero que hay que saber es que se trata de una época normal que la mayoría de los niños (no todos) atraviesan.

Es un momento en el que los menores afianzan su identidad: la obstinación y terquedad son una reacción ante el desarrollo de la conciencia del yo y de la existencia de los otros.

Cómo manejar esta etapa

  • Evitar enfadarse: hay que tratar de tomárselo con calma y hasta con humor, aunque sin hacer sentir al pequeño que no se le toma en serio o que se está burlando de él.
  • No castigar: es una consecuencia de lo anterior: no corresponde aplicar ningún castigo, si el niño responde que no. A lo sumo, se pasa por alto la negativa o, mejor aún, se demuestra al pequeño la conveniencia de que obedezca.
  • Ofrecer opciones. A menudo es posible permitir al pequeño que elija y tome una decisión, pero entre opciones seleccionadas antes. “¿Quieres leer este libro o este otro?” o “¿quieres llevarte a la cama el muñeco o el coche?” son preguntas que permiten al menor sentir que tiene más libertad y control.
  • No dar opciones cuando no hay opciones: Esta es una aclaración para el consejo anterior, ya que hay cuestiones que no son negociables. En estos casos, lo que se debe procurar es, en vez de dar órdenes (“haz esto”), guiar de una manera positiva (“vamos a hacer esto por tal o cual motivo”).
  • Informar con antelación: Dar un aviso previo, del tipo “en cinco minutos tendrás que dejar de jugar, porque vamos a comer”. Esto contribuye a que las posibles negativas sean menos intensas y a reducir los berrinches y rabietas.
  • Evitar demasiadas negativas: La principal fuente de aprendizaje de los niños es el ejemplo de sus mayores. Por eso, sobre todo en esta etapa, conviene tener cuidado con las veces que se responde que no.

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