Colecho: dormir con los niños

El colecho se entiende a la acción de dormir con los hijos. Esto puede ser en la misma cama que sus padres, o bien en cunas especialmente adaptadas para esto.

Actualmente esta tendencia suma más adeptos y  aún hay quienes postulan, que esto no es lo más apropiado.

Una investigación realizada por el British Medical Journal, sostiene que el colecho aumentaría el índice de sufrir Síndrome de Muerte Súbita del Lactante -SMSL- además de criar bebés más inseguros, temerosos y en un futuro menos autónomos.

Sin embargo, numerosos estudios como los realizados por el antropólogo James Mckenna, han derribado lo antes mencionado, entregando nuevos antecedentes en cuanto a la importancia de esta acción y compartir la misma cama con los hijos. Algunos beneficios serían:

  • Regulación de la temperatura: si la temperatura corporal del niño aumenta, la de la madre bajará para regular la del pequeño.
  • Contribución al óptimo desarrollo del cerebro: al estar más tiempo en fase de sueño no profunda, favorece el desarrollo neuronal.
  • Favorece y mantiene la lactancia materna.

Factores a tomar en cuenta cuando se  practica colecho:

  • No compartir la cama con un bebé cuando las personas que lo hagan estén bajo los efectos del alcohol, drogas o extremo cansancio, porque se reduce la posibilidad de responder a las necesidades del bebé.
  • No practicar colecho si hay una  persona fumadora, porque esto incrementa el riesgo de muerte súbita del lactante.
  • Evitar mantas muy pesadas ni de tejidos muy gruesos, de pelo o sintéticos que puedan agobiar, tapar el bebé o aumentar mucho su temperatura corporal.
  • Si se practica el colecho con una cuna o cama adosada a la de los padres, es recomendable que ésta quede al mismo nivel,  para evitar que haya espacios por donde pueda caerse el bebé.

¿Cuáles son las desventajas del colecho?

La pérdida de intimidad, y los movimientos que pueden incomodarlos a medida que los niños se hacen más grandes, son algunas de las cosas que suceden en la cama que se comparte con la familia.

Lo más importante es elegir lo que acomode a la pareja y a los niños. Nunca los extremos son buenos, pero se debe encontrar un equilibrio que permita tanto a papás como hijos tener su espacio.

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