Cómo controlar la fiebre en los bebés

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Cuando el bebé presenta fiebre, por lo general los médicos indican sólo suministrarle paracetamol y esperar tres días antes de llevarlo a la consulta para determinar la causa de la temperatura.

No obstante, lo más importante es comunicarse con el pediatra para que señale el tratamiento adecuado para el bebé, según su edad y peso.

Mientras tanto, es aconsejable mantener la fiebre del bebé controlada, para esto existen diferentes consejos naturales que han sido utilizados por décadas para aliviar a los pequeños:

  • Desvestirlo: sacarle toda la ropa y dejarlo sólo con el pañal ayudará a que la temperatura corporal disminuya.
  • Baño con agua tibia: frotando una esponja por su frente y axilas, se debe poner al bebé en la bañera con una temperatura no mayor a 32°C, y que permanezca ahí por más tiempo, así el agua se ira enfriando gradualmente.
  • Paños húmedos: poner paños con agua tibia sobre su frente, abdomen y axilas ayudará a bajar la temperatura.
  • Abundante líquido: darle de beber abundante líquido, ojala sólo agua fría
  • No tomarlo muy seguido en brazos: el calor corporal del adulto impedirá que la temperatura del bebé baje

La fiebre es la manera que el cuerpo tiene de luchar contra los invasores, ya sea por un virus, infección o la vacunación.

¿En qué casos se debe llamar a un especialista?

Es bueno consultar con un especialista cuando el bebé tiene menos de 3 meses y tiene más de 38° Celcius de fiebre. También se debe vigilar su aspecto y comportamiento. En estos casos debe ser examinado por el especialista, para descartar infecciones o enfermedades que puedan ser más graves.

Sí los niños se comportan normalmente, y se alimentan de manera regular, no es necesario llamar a un médico. En caso de que la fiebre persista por más de 24 horas, o es muy alta, sí se debe acudir con el pediatra.

Sí la fiebre está acompañada de los siguientes síntomas debe llamar inmediatamente al pediatra:

  • Pérdida de apetito
  • Tos
  • Señales de infección al oído
  • Irritabilidad
  • Somnolencia
  • Vómitos y diarrea
  • Excesiva palidez o sonrojamiento
  • Si no orina con frecuencia
  • Si tiene un sarpullido sin causa aparente
  • Presente dificultades para respirar
  • Si parece enfermo y su temperatura es más baja de lo normal

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