Semana 37 de embarazo: ya estoy preparado para nacer

Desde la semana 37 de embarazo es importante que mis papás lleven un control y monitoreo de la cantidad de veces que me muevo a diario. La panza de mi mamá se ha estirado muchísimo y probablemente su ombligo sobresale, indicio de que ya me queda muy poco para llegar.

Mi crecimiento y desarrollo

Peso casi 3 kilos y mido unos 49 centímetros. A pesar que quedan tres o cuatro semanas para finalizar las cuarenta semanas de embarazo, ya estoy preparado para nacer. Lo más seguro es que mis pulmones estén lo suficientemente maduros para adaptarme a la vida fuera del útero, mientras que el lanugo que cubrió y mantuvo cálido mi cuerpo se ha desprendido casi por completo.

En este momento mi cuerpo contiene 16% de grasa aproximadamente y mis codos, rodillas y hombros ya están definidos. Si bien ya no aumento mucho de peso, diariamente acumulo 15 gramos de grasa, la que me ayudará a regular mejor la temperatura y a mantener un nivel adecuado de azúcar en mi sangre una vez que nazca.

Tengo muy poco espacio para moverme, pero aún así mis patadas y codazos se deben sentir. Es probable que el médico les indique que a partir de esta semana lleven un control de mis movimientos, ya que si un día disminuyen o se ausentan, se debe contactar inmediatamente al médico para realizarme un monitoreo.

Cambios en mi mamá

A lo mejor a mi mamá le sobresale su ombligo, como consecuencia del último estirón de su panza. Como ya me estoy encajando para salir, mi cabeza descansa sobre el cuello de su útero, y ejerzo mucha presión, por lo que ella debe sentir mucho peso.

Por todo esto es probable que tenga que orinar con mucha frecuencia. Además el cérvix, o cuello del útero, comenzará a dilatarse, preparándose para mi salida.

Recomendaciones para esta semana

Desde este momento es bueno que mis papás tengan todo listo para esperar mi llegada: lo que mi mamá llevará a la clínica u hospital, y que la casa esté preparada para mi arribo.

También debe estar atenta a cualquier indicio que de señales de mi pronta salida: romper fuentes, sangramiento, contracciones regulares e intensas.

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