Los rompecabezas

Los rompecabezas son uno de los juguetes favoritos de los niños a partir de los 16 meses aproximadamente, porque a esa edad tienen mayor destreza para poder armarlos, siendo capaces de encajar o ubicar las piezas en el lugar que corresponde.

Existen diferentes modelos de rompecabezas para niños: los más simples consisten en encajar las piezas en un orificio determinado, mientras que los más complejos exigen poder armar una imagen separada en distintas partes, habilidad que se desarrolla generalmente a partir de los 24 o 26 meses.

Para fomentar el desarrollo de esta destreza es recomendable que los niños jueguen desde pequeños con elementos que se puedan insertar dentro de otros, por ejemplo, cubos en una caja o bien argollas en un contenedor.

Este tipo de actividades favorece el desarrollo de la concentración, como también la paciencia y la capacidad de resolver problemas. Los papás pueden acompañar a los niños mientras juegan, para generar un lazo, así como también para vigilar que no metan las piezas en la boca, lo que puede generar un peligro de asfixia. Es importante revisar que los juegos sean de la edad recomendada para el menor.

¿Cuáles son los mejores rompecabezas de acuerdo a la edad?

  • 0 a 2 años. Deben ser de menos de cuatro piezas. Incluso a los bebés se les pueden mostrar puzzles de dos piezas y luego separarlos, para que ellos poco a poco vayan entendiendo que para construir esa imagen se requieren juntar ambas partes
  • 2 a 3 años. Pueden ser juegos de 4 a 12 piezas, aumentando así su dificultad
  • 3 a 4 años. Pueden jugar con rompecabezas de 12 a 22 piezas. Pueden ser puzzles de letras, palabras, sobre todo cuando comienzan a conocer y reconocer el abecedario
  • 4 a 5 años. Juegos de 22 a 48 piezas
  • A partir de los 5 años. Pueden usar juegos de más de 50 piezas

Algunos beneficios de los rompecabezas

  • Adquieren importantes habilidades cognitivas, porque aumenta la conciencia visual al tener que unir piezas con formas especiales para generar una imagen completa, ya sea un paisaje, un animal, un edificio, entre otros. Esto también les facilita la compresión del mundo a través de diversos temas
  • Les facilita la resolución de problemas, ya que armar puzzles requiere razonamiento para completarlo. Los niños pueden ir aplicando este mecanismo a otras situaciones que deban enfrentar en la vida
  • Fomentan el desarrollo de la motricidad fina. Les ayuda a desarrollar músculos y habilidades que requieren de mayor precisión a través de una actividad entretenida
  • Son un proceso de ensayo y error. Es algo constante durante todo el proceso de armado, que además implica la coordinación de la visión y el uso de sus manos, pues necesitan estar atento a los detalles para finalizar la actividad
  • Fomenta habilidades sociales y de cooperación. No es una actividad que se puede realizar solo, sino que también se puede jugar en familia. Los niños deben aprender que tendrán su turno para manipular las piezas, debatir sobre qué pieza va en qué lugar, y ayudarse para terminar la actividad
  • Mejora la autoestima. Esto porque los ayuda a alcanzar y completar un desafío por sí mismos, logra resolver el problema, lo que les da confianza y les dará motivación para para enfrentar nuevos retos

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