Visita al pediatra: primer mes

Generalmente la primera visita al pediatra ocurre a los diez días de vida del recién nacido.

En esta ocasión, el profesional de la salud revisa el estado del bebé y se asegura que haya recuperado el peso que tenía al nacer, orientando además sobre el tipo de lactancia que se puede establecer.

Durante el primer año de vida, el bebé tendrá controles sanos mensuales, para hacer un seguimiento de su desarrollo e ir entregando una guía general de alimentación mes a mes.

¿Qué realizará el pediatra durante el control del primer mes de vida?

  • Pesará y medirá al bebé
  • Escuchará su corazón y respiración
  • Observará sus ojos y oídos
  • Medirá el tamaño de la cabeza, para hacer seguimiento de su crecimiento
  • Revisará el estado del ombligo, ya que el cordón umbilical se debería haber caído y estar bien cicatrizado

Probablemente el pediatra también recogerá datos sobre el embarazo, parto, y las pruebas realizadas al bebé luego de su nacimiento. Puede que haga preguntas sobre antecedentes familiares y sobre el actual estado de salud de los papás. Todo esto ayudará a construir la historia médica del niño, y servirá a futuro para diagnosticar posibles enfermedades.

¿Qué deben consultar los papás en la primera visita?

Las visitas al pediatra son una instancia para que los padres realicen todas sus consultas, como la dermatitis de pañal, dermatitis atópica, deposiciones del bebé, entre otras. También será una oportunidad para poder identificar algún problema en el menor, para así tratarlo a tiempo.

En este momento los padres pueden aclarar dudas sobre la alimentación del bebé, sus hábitos de sueño, la adaptación de la familia al nuevo miembro, como ayudarlo a controlar el llanto, y qué hacer en caso de que se enferme: por ejemplo, cómo tomar la temperatura, qué hacer si tiene fiebre, tos, entre otras dudas.

Los papás no deben sentir miedo de preguntar sobre todo lo que les cause dudas, especialmente los primerizos. A veces el niño lagrimea, tiene un ojo hinchado, no mueve sus manos y pies de la misma forma, o cuesta mucho tranquilizarlo. Todas esas cosas pueden ayudar a resolver un potencial problema, o a saber que no se trata de nada grave.

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